La minera aún no funciona a toda su capacidad. Por ahora está en la lucha por mantener su prestigio y el valor de sus acciones en las bolsas internacionales. Tienen el mayor yacimiento chileno de oro más grande bajo sus pies, al igual que los glaciares más importantes del valle que año a año retroceden condenando a un pueblo a vivir un futuro incierto. A continuación, una revisión al conflicto minero más importante del país, pero también uno de los conflictos medioambientales más grandes de los últimos años, donde ni el Estado y ni los empresarios se hacen responsables de los perjuicios ecológicos de la región, desde tres perspectivas distintas En el último mes, se realizaron en Santiago dos cumbres muy decidoras para el futuro de nuestro de país. La primera, la XVII Cumbre Iberoamericana, reunió a todos los presidentes y cancilleres de la región durante tres días para dialogar sobre sus proyectos de desarrollo. El lema, “la cohesión social”, reflejaba la aparente voluntad de los mandatarios por “acercar” a sus pueblos entre sí. ¿Los resultados? Nuevas declaraciones que comprometen a las naciones a tomar más conciencia sobre sus destinos, afirmación que, según el punto de vista, parece ser una amenaza para aquellos que “hablan de más”.
Pero muy por el contrario, los pobladores del valle del Huasco no necesitaron de estas pomposas declaraciones para comunicarse con sus hermanos del valle de San Juan, Argentina. Ellos tienen un objetivo un común: la lucha en contra de laminera extractora de oro más grande del mundo: la canadiense Barrick Gold. La Cumbre por la Amistad e Integración de los Pueblos Iberoamericanos (CAIP), realizada a comienzos de este mes, reunió a varios representantes de las comunidades indígenas de Latinoamérica y a los representantes de las localidades afectadas por el impacto ecológico de este nuevo tipo de industrias. Argentinos y chilenos compararon sus experiencias y establecieron contactos con las comunidades transandinas para cooperar con la causa a ambos lados de la cordillera, antiguo muro que parecía separa a dos naciones pero que ahora las une para luchar por sus intereses. Ambas comunidades compro-metidas en la lucha, comparten una zona andina formada por pequeños valles alimentados por ríos proveniente de los glaciares de la montaña. Desde el lado chileno, el valle del Huasco es característico por su producción frutícola y ganadería caprina, ambas actividades directamente dependientes de una de las dos cuencas fluviales que cruzan la zona más árida del país. Han pasado varios años desde que se realizaron las primeras exploraciones sobre los glaciares para detectar el oro escondido bajo aquellos gigantes de agua. La Dirección General de Aguas, del ministerio de Obras Públicas, ha determinado que en los últimos veinticinco años, el tamaño de los glaciares ha disminuido entre un 50% y un 70%, situación preocupante para un valle que vive gracias a aquel recurso y, sobre todo, para una industria que devoraría el agua de ríos y lagunas a una proporción de trescientos litros por segundo -en contraste con los 42 litros por segundos anunciados por la empresa- según un informe de Corpwatch, ONG ambientalista de origen Estadounidense. LA MINERA DE PIE Una carta dirigida a la comisión de medioambiente de la cámara de diputados a principios del 2006 y firmada por la Delegación de las organizaciones del Valle del Huasco frente al proyecto Pascua Lama formada por varios concejales y miembros civiles del valle, exhortó a las autoridades a revisar las diversas falencias y mentiras que presentaba el proyecto minero. Entre las acusaciones, afirmaban que la minera había aprovechado de presentar los Estudios de Impacto Ambiental (EIA) de las diferentes plantas de energía individualmente y evitar así que estas dotaran al proyecto de un carácter interregional, debiendo así acudir a instancias mayores donde el proyecto podía ser rechazado. Otros de los conflictos presentados en aquel documento fue el que trata sobre el centro logístico de la empresa. Según el tratado minero celebrado entre Chile y Argentina en 1997, cada una de las filiales de Barrick Gold en ambos países debía instalar un centro aduanero por el cual pasarían todos los productos, manos de obra y material necesario para la explotación. En aquel documento se afirma que este recinto debería contar con policía internacional y servicios de extranjería para poder introducirlos en el territorio binacional creado por la transnacional Barrick. Pero lo paradójico de su habilitación sorprende: en primer lugar, el centro logístico, el cual debe contar con todos los servicios de emigración e inmigración, no se emplaza sobre la frontera del territorio minero, sino que ha 120 kilómetros de distancia, en el aeródromo de Vallenar. En segundo lugar, la CONAMA, junto con aceptar el nuevo EIA de la compañía en febrero del 2006, aceptó que el centro logístico se instalara sobre un terreno fiscal, parte del ministerio de Bienes Nacionales (MBN). Paradójicamente, dicho ministerio aún no ha decretado el traspaso de la propiedad a la minera. Por su parte, Barrick afirma que arrendará parte del aeródromo arreglando pistas e invirtiendo en infraestructura, declaración aún no confirmada por los actuales administradores. En tercer lugar, Barrick no emplazará las bodegas de los explosivos ni los almacenes de los químicos tóxicos en el centro logístico, sino que los acumulará en un sitio a 200 metros de una escuela básica de Vallenar, tal como acusa Luís Faura, concejal de la comuna de Alto del Carmen y miembro de la delegación formada en contra de la minera. Aún así, parece ser que la minera aún tiene ciertas preferencias: los compromisos del gobierno con la minera se han traducido en la pavimentación y clausura de ciertos caminos a favor de la minera, además de las excepciones tributarias, al igual que en el lado argentino. Pero aún así lo más preocupante es el derecho de las aguas que viola el derecho consuetudinario, priorizando a la industria y no al consumo personal, además de evadir la ley 19.253 dictada en 1993 por el ministerio de Planificación y Cooperación que busca “la protección, fomento y desarrollo de los indígenas”. No es menor el señalar el viaje relámpago del director de Impuestos Internos Ricardo Escobar hecho a Argentina la semana pasada para acordar definitivamente la doble tributación con su par argentino, el último punto aún no acordado por ambas partes y que retrasa la realización del proyecto. LA NUEVA IMAGEN DE BARRICK Últimamente se han desarrollado, según la moda mundial, diversos foros sobre responsabilidad social empresarial. La semana pasada, en una de las salas del hotel Sheraton, activistas del movimiento anti-Pascua Lama interrumpieron un seminario sobre este tema dirigido a jóvenes universitarios y auspiciado por Barrick Gold. Actividades como estas comienzan a ser famosas dentro del mundo de las imágenes corporativas de las empresas. Considerando el prontuario de desastres ecológicos y violaciones a los derechos de los pueblos sobre sus tierras (ver cuadro inferior), aún más, sin considerar los casos de represión de las fuerzas públicas que respaldan de una u otra forma a las empresas privadas, estas actividades de “purificación” parecen más bien tapar su innegable legado de desastres. Casos como el de la forestal Arauco, la cual, luego de verse envuelta en una serie de conflictos ambientales y sociales, lanzó una publicidad que limpia y dignifica su imagen, han sido uno de los ejemplos de cómo una empresa, a través de una publicidad o de los medios de comunicaciones, pueden limpiar sus imágenes cubriendo los conflictos que han provocado en el pasado. Actualmente, Barrick Gold ha estado invirtiendo parte de sus recursos en la promoción y mejoramiento de su imagen. Auspicia varios foros sobre responsabilidad social empresarial y charlas tales como la hecha por Al Gore, recientemente nombrado premio Nóbel de la Paz, en nuestro país. Por ahora, Barrick ha comprado el centro de teletón el Copiapó y ha construido mediaguas en Tocopilla, un noble gesto de bondad que cubre su otra cara, la que explota las tierras de los huascoaltinos sin considerar sus derechos fundamentales. Aún así, y producto de su conflictos, los activistas chilenos, el gobierno canadiense y la ONU, cada cual en su medida, le han exigido a la minera que regularice o que deje inmediatamente sus empresas. Según la periodista y cabeza del movimiento Anti- Pascua Lama en Santiago, Consuelo Infante, “el respaldo del estado les permite (a los accionistas de Barrick) mantener la especulación en la bolsa”. Y necesitarán más que el respaldo del gobierno para mantener el valor de las acciones, puesto que, después de desembolsar mil millones de dólares más (sumados a los US $1500 invertidos anteriormente), Barrick tendrá que comenzar a producir para responder al enorme esfuerzo que se ha invertido en este proyecto. Volviendo a la perspectiva de la comunidad, muchos de estos esfuerzos han sido inválidos y la minera aún continúa en Huasco Alto afectando directamente a los glaciares en cuestión. Ciertamente el valle no volverá a ser el mismo. La reducción de los glaciares es inevitable y la pérdida irrecuperable. Solo esperan que no tengan que dejar el valle que les ha dado la vida durante más de dos mil años, y todo gracias a la “minera responsable”.